Los elfos y los humanos parecen similares desde el exterior, pero ¿qué los hace biológicamente diferentes? Internamente hablando, ¿tienen órganos distintos? ¿Existen «semi-elfos» (es decir, pueden humanos y elfos aparearse para tener descendencia)?
Es una verdad bien conocida que los elfos, con delgados y ágiles cuerpos, perfilados rasgos y delicada piel, siempre han causado fascinación en los humanos. Vemos en ellos muchas de las cualidades a las que aspiramos: gracia y sabiduría, belleza y cultura. Pero a pesar de todos estos paralelismos, a menudo se pasa por alto que los elfos son tan diferentes a nosotros los humanos como los enanos, los orcos, los ogros o incluso los saurios.
La fragilidad de los elfos, su destreza con la magia impensable para los humanos, y su increíble longevidad; todo esto es indicativo de que nos separa tanto como nos une. Lo más marcado de todo es su visión del mundo y su intelecto. Me he relacionado con sus eruditos, y aunque un intercambio de información era beneficioso, sus filosofías eran totalmente extrañas. ¿Cómo se puede pretender comprender el pensamiento de un ser que espera vivir durante siglos, y para el que la vida de sus hermanos representa un milenio de potencial?
En cuanto a los aspectos físicos más sórdidos —las relaciones físicas no son inauditas entre elfos y humanos—. Cada uno de ellos, sin duda, obtiene beneficios del emparejamiento, pero la descendencia no es uno de ellos. Las especies de este mundo son demasiado diferentes como para engendrarla. Como un caballo y una vaca, ambos podemos caminar con el mismo número de patas, y quizá tener órganos vitales aproximadamente equivalentes, pero no podemos aparearnos. Esto en realidad es una bendición; ¡estos amoríos son lo suficientemente complejos sin la adición de semi-elfos!